Nuestros orígenes se remontan a los primeros años de la década del 50, cuando su fundador, el Sr. Roberto Rodolfo Ezcurdia, se aventuró a asumir la gran responsabilidad de transportar personas. En poco tiempo su tesón, esfuerzo inclaudicable, y su fuerte vocación de trabajo, le permitieron poner la piedra fundamental de su obra:

Había logrado la confianza de la comunidad de Hurlingham, por aquel entonces un pueblo de esforzada clase media y más acomodada clase media alta, ambas conviviendo, y con costumbres localistas e identidad propia.

Así “El Vasco”, como todos lo llamaban en alusión al origen de su apellido, transportaba a diario a las alumnas de varios colegios de la zona y localidades vecinas, a los alumnos de todos los colegios a la mayoría de sus excursiones, a los Boy Scouts de la Good Year (Industria pionera de la zona) en sus prolongados campamentos de verano, en lugares alejados de nuestro país. También a las familias que los domingos llegaban de diversos lugares y formas, para pasar una tarde de sol, disfrutando de un especial espectáculo ecuestre, como son las carreras de trote del Hipódromo emplazado en el Club San Jorge. El encargado de transportar a las autoridades de la Asociación Bonaerense de Trote, desde el centro de Buenos Aires, y al público en general, desde la estación de Hurlingham, por aquel entonces no podía haber sido otro que “El Vasco”.

Así, durante esos viajes compartidos, fue que sus hijos –Roberto y Jorge-, fueron aprendiendo el trabajo e identificándose con el respeto y cariño que la comunidad les brindaba.

Transcurridos casi 20 años de labor, el “Vasco” comenzó a mostrar su personalidad de empresario, cuando con gran esfuerzo logró cambiar la casa donde vivía con su familia en la calle Bolívar, en la zona más antigua de la ya por entonces ciudad de Hurlingham, por la vieja casa en la calle Necochea, en la zona que se denominaba Villa Alemania. Se trataba de un predio mucho más grande que aunque todavía, a la intemperie les permitía hacer las reparaciones mecánicas de las pocas unidades con las que contaban, en el interior de sus terrenos, y no más en la calle como antes. Hoy ese mismo predio es la base de operaciones.

Volviendo a esos años, la conducta de trabajo permanente y responsable, fue el pilar del crédito comercial que los concesionarios Mercedes Benz, le otorgaron al “Vasco”, financiándole la compra de dos unidades de las primeras frontales que en la jerga, por entonces se conocían como “Chanchitos”.

Y allí iban recorriendo muchos kilómetros, con esos infatigables compañeros que les permitían transportar los anhelos e ilusiones de sus pasajeros, regalándoles momentos de felicidad y acrecentando su experiencia profesional, gracias a la confianza que diariamente les depositaban los integrantes de su querida comunidad.

En tantos años, pasaron y superaron toda la gama de desaciertos en materia de conducción económica que vivió el país, siempre con la misma conducta, trabajo, esmero, respeto y agradecimiento a sus pasajeros - vecinos.

A mediados de la década del 80, cuando los ferrocarriles estatales maltrataban a los usuarios, por la insuficiencia y calidad de sus servicios, y las redes viales comenzaban a mostrar algunos indicios de actualización (Autopista 25 de Mayo), iniciaron una etapa exitosa con los servicios de charter que, actualmente mantienen.

Toda esta actividad, que en su momento fue de crecimiento exponencial, requería de un marco societario acorde. Una vez más la mente del empresario inteligente que fuera el “Vasco”, encontró la denominación adecuada. “Vascotour”, el nombre de fantasía que reunía la actividad desarrollada, con los orígenes y la denominación que en Hurlingham había ganado un lugar por usos y costumbres, “El Vasco”.

A la razón social se decidió vincularla con nombre y apellido a esos mismos orígenes, y así en 1993 nació, tal como hoy se denomina “Transportes Roberto Ezcurdia e Hijos S.A.”.

Hoy, con mas de 40 años de trayectoria, la familia continua con la labor heredada, trabajando con la seriedad y honestidad que los caracterizo siempre y demostrando día a día su vocación por el transporte.